miércoles, 17 de junio de 2020

7) SANACIÓN VÍNCULOS FAMILIARES/ VINCULO PADRE CONTROLADOR


VINCULO PADRE CONTROLADOR

Esta es una de las heridas que condiciona 
de manera profunda nuestras relaciones y 
nuestra existencia, hasta que nos somos
capaces de reconocerla y sanarla.
El controlador ejerce control para estar 
seguro que puede mantener sus propios 
compromisos, para ser fiel y responsable,
o para asegurarse que los demás mantengan 
sus compromisos.
La máscara de la herida de traición, es la 
del controlador, herida que se activa cada 
vez que alguien no cumple con sus promesas.
Es una persona que se pone a la defensiva, 
intolerante, que quiere demostrar ser una 
persona fuerte, que no se deja timar y no 
se deja condicionar por los demás. 
Puede llegar a mentir para no perder su 
reputación. Se olvida de sus necesidades y
hace lo que haga falta para que los demás 
lo consideren su persona de confianza. 
desde afuera se le ve como una persona 
segura de sí misma, aunque no es así y 
por esto pone en discusión sus decisiones 
y sus acciones.
Lo que genera mujeres sumisas y obedientes. 
Con miedo a soltarse y a tomar la 
responsabilidad de su vida. Actúan como 
niñas pequeñas buscando aprobación y cuidado. 
Generalmente buscan hombres controladores 
y machistas. Suelen sufrir bastante en sus 
relaciones. Deben trabajar intensamente su
autoestima y desarrollo personal. 
Estas heridas curan muy lento, dejan cicatriz 
y hasta condicionan en algunos aspectos, ya 
que la sombra del ese padre o madre 
autoritarios, lleva a buscar parejas dominantes 
o jefes narcisistas e igualmente autoritario y 
controlador, y si no ponemos remedio, este 
aspecto puede acompañar durante años en 
forma de nudo a la persona que no sabe 
como deshacer, ya que constantemente 
vuelve a su mente esa madre o padre que 
infravalora y que ejerce un control abusivo 
sobre sus hijos y que coartan por completo 
su desarrollo emocional.
Como sanar la herida del padre controlador
Lo importante es empezar por mejorar la
propia autoestima, visualizándose como
alguien capaz de afrontar retos, de actuar
en su vida con responsabilidad y sin esperar
la aprobación de nadie.
Creer en decisiones y proyectos e iniciar una
apertura hacia la consecución de pequeños
retos con los que adquirir seguridad y confianza.
Cortar y desprenderse de los lazos de la 
sumisión y del autoritarismo de manera
progresiva y imponiendo sus propias decisiones
y pensamientos a todo aquello que quiere
lograr en su vida, para asentar las bases solidas
del auto crecimiento como persona.
Meditación para sanar la herida del 
padre controlador
Como siempre buscamos un momento y lugar 
donde podamos estar tranquilos y sin que 
nada nos pueda molestar.
Iniciamos una respiración profunda y relajada, 
que nos permita en cada exhalación ir 
liberándonos de todas esas tensiones y bloqueos
que estamos notando y sintiendo en nosotros y
con cada inhalación vamos recuperando energía, 
serenidad y equilibrio interior. Poco a poco nos
vamos imaginando, visualizando como una luz
hermosa y amorosa va acercándose a nosotros,
desde lo alto de nuestra cabeza (dejad que 
vuestro ser escoja el color que mejor se identifique),
Penetrando por vuestro chakra coronario, va
entrando por cada uno de vuestro centros 
energéticos liberando todas las preocupaciones
y emociones toxicas, mientras vais sintiendo 
que os vais relajando más y más.
Esta luz amorosa, va entrando por vuestros órganos, 
vuestras células limpiándolas, armonizándolas y
activandolas con una energía pura y sanadora,en 
un descenso hacia el chakra raíz, y posteriormente
hacia la profundidad de la madre tierra que se 
encargará de transmutarlo todo devolveros una 
nueva energía renovada y llena de amor sanador.
Ahora que ya nos sentimos profundamente relajados
vamos a visualizarnos en un lugar donde nos 
sintamos protegidos y seguros, mientras nuestro 
cuerpo se tranquiliza y relaja todavía más. 
En este lugar que visualizáis, os dais cuenta 
de que no estáis solos que vuestras entidades 
de luz protectora están vosotros y os invitan a 
prepararos para abrir vuestro corazón, a esas
emociones que os limitado como personas, 
impidiendo el expresar libremente vuestras
opiniones, sentimientos y decisiones. 
Esta liberación la podéis hacer estando solos o 
dejando que vuestro padre o madre controlador 
este presentes, para poder iniciar ese proceso 
de sanación, de transmutación y perdón.
Que debe de estar basada en la comprensión
mutua y en la libre exposición de los sentimientos,
que provocaron ese control, ese dolor interior.
No tengáis miedo, porque en este recinto sagrado,
estáis a salvo y nada os puede afectar, es una
zona donde se liberan esas emociones toxicas
que ha estado bloqueando vuestra personalidad.
Dejad que el tiempo pase y ejecutar aquello 
que realmente sintáis desde vuestro corazón.
Una vez que consideréis que vuestro tiempo,
a terminado despediros de vuestro padre o 
madre, dar las gracias a las entidades y a él 
o ella mismo,por haberos permitido expresar 
y comunicar aquello que durante largo tiempo 
a estado silenciado en vuestro interior, 
permanecer un tiempo en silencio, reflexionando
y cuando deseéis podéis salir de ese lugar 
sagrado, con confianza y seguridad de haber
realizado las acciones necesarias para sanar
vuestra herida.
Poco a poco vais tomando 
consciencia de donde estáis y vas iniciando
un movimiento lento de piernas, pies, espalda,
manos brazos, hombros y finalmente podéis
abrir los ojos.


miércoles, 10 de junio de 2020

6) SANACIÓN DE VÍNCULOS FAMILIARES / SANACIÓN PADRE AUSENTE


SANACIÓN PADRE AUSENTE


Una de las figuras más complejas y que se dan 
con mayor frecuencia es la del «padre ausente».
El padre ausente no es sólo el vacío físico de una 
figura que no tuvimos, en ocasiones, es también 
alguien que a «aun estando» no supo o no quiso 
ejercer su rol. Es una ausencia psicológica capaz 
de originar en el niño diversas heridas emocionales, 
que posteriormente de adulto van a seguir estando 
presentes en múltiples facetas de su vida.
Por ello, aunque hay que diferenciar entre el 
ausente emocional y físico, ambas condiciones 
dejan cicatrices internas que intentamos 
sobrellevar. Sin embargo, el hecho de crecer junto 
a una figura paterna que, a pesar de estar, es 
incapaz de aportar plenitud, cariño o reconocimiento, 
deja corrientes de vacío en el corazón de un niño 
que está aprendiendo a construir su mundo. 
El cerebro de un niño es un ávido procesador de 
estímulos, y en su día a día, necesita ante todo 
refuerzos positivos para poder crecer de forma 
madura y segura. Un padre ausente genera 
incongruencias, vacíos y dificultad de trato. 
El niño espera afectos, comunicación, y una 
interacción diaria con la cual, abrirse al mundo 
también a través de su padre. Sin embargo, 
solo encuentra muros. Un trato vacío y esquivo 
genera ansiedad en los niños, no saben «a qué 
atenerse», desarrollan expectativas que no se 
cumplen, y tienden, además, a comparar 
«padres ajenos» a los que ellos tienen en casa. 
Saben que los padres de sus amigos actúan de 
modo diferente a lo suyos. Y eso puede llevar 
a creer que ellos son parte del problema o que 
son la causa principal que en su caso no 
obtengan esa interacción con sus padres. 
Todo niño necesita a unos padres que estén 
presentes, eso significa que estén accesibles 
y disponibles para darle consejo, mostrarle su 
apoyo, ponerle límites, respetarlo y quererlo. 
Cuando eso no ocurre, se habla de padres 
ausentes, porque quizá han estado presentes 
físicamente, pero los han sentido ausentes 
emocionalmente. Para algunos padres no es 
tarea fácil expresar lo que sienten. Porque no 
les han enseñado a hacerlo, o porque 
simplemente también tienen la herida de la 
ausencia emocional por parte de sus propios 
padres. La herida de la ausencia se agrava si 
ha habido un abandono real por parte de los 
padres. También, si uno de los progenitores 
se ha ido y no se ha sabido más de él, esto 
generará una herida de abandono que puede 
afectar a lo largo de la vida.
En el plano emocional, el padre es la figura de 
seguridad y apoyo para los hijos, de soporte, 
de estabilidad, tranquilidad y coherencia. 
La ausencia de esta figura, da personas 
inseguras, con baja autoestima y baja 
autoconfianza.
En el plano físico, tener un padre ausente 
produce muchas secuelas.
Primera secuela del padre ausente: 
el abandono.
Sentimos que la persona que naturalmente 
tenía que hacer de figura de autoridad, 
seguridad, soporte y apoyo, sencillamente 
no está, y eso nos hace sentir desprotegidos, 
a la intemperie, vulnerables, abandonados…
El abandono es un miedo primario, un miedo
básico que activa nuestros mecanismos 
instintivos de supervivencia, haciéndonos 
pasar por un calvario de estados emocionales 
que con frecuencia no comprendemos.
Segunda secuela del padre ausente: 
el apego.
El apego a los padres (o personas que nos 
crían) en la infancia es normal, sano y 
necesario. Como niños, tenemos multitud 
de necesidades que no somos capaces de 
cubrir por nosotros mismos y necesitamos 
que otros, nuestros padres, las cubran. 
Si en nuestra infancia, alguna de esas 
necesidades no fue atendida y vivimos algún 
acontecimiento que nos marcó, los problemas 
con el apego están servidos y si eso genero 
sentir miedo, esta experiencia quedó bien 
atada sinápticamente en nuestro cerebro 
como experiencia traumática de abandono, 
como algo peligroso de lo que hay que 
protegerse, de este modo, una vez en la 
edad adulta, cualquier evento que nos 
recuerde a esa experiencia de la infancia 
puede activar esa herida (consciente o 
inconsciente), entramos en bloqueos, en 
reacciones de miedo o actitudes reactivas-
defensivas…
¿Qué consecuencias genera en la edad 
adulta la figura del padre ausente?
La figura de un padre ausente genera en la 
etapa adulta un desapego afectivo que nos 
hace ser más inseguros a la hora de establecer 
determinadas relaciones. Podemos llegar 
a ser algo desconfiados. La idea de 
proyectar una alta carga afectiva en alguien, 
nos produce miedo, tememos ser traicionados, 
o no reconocidos. O peor aún, ignorados. 
A medida que maduramos, nuestros ojos se 
abren al mundo y ya saben leer entre líneas. 
Sin embargo, una parte de nosotros sigue 
siendo vulnerable a ese pasado.
Los efectos más importantes que nos 
deja el padre ausente son:
-Nos sentimos poco o nada valorados
ya que nuestro inconsciente entiende que, 
si nuestro propio padre, nuestra figura de 
autoridad y seguridad no nos presta atención, 
inconscientemente sentimos que no valemos.
-Nos sentimos poco o nada valiosos
debido a que si nuestro padre no pasa tiempo 
con nosotros ni comparte momentos con 
nosotros, inconscientemente sentimos que 
no somos una persona con la que merezca 
la pena estar.
-Sentimos que no merecemos
y esto se debe a que, como todas nuestras 
necesidades como hijos (atención, cariño, 
amor, tiempo, escucha, validación, etc.) no 
son atendidas, inconscientemente entendemos 
que lo que en realidad sucede es que no 
lo merecemos.
-Nos sentimos no amados. 
Cuando sumas el punto 1 + 2 + 3, esto es = 
a no amor. Sientes que tu padre no te quiere, 
que no le importas o que hay otras cosas que 
le importan más que tú, y esto tiene 
consecuencias nefastas en tu vida. La herida 
del padre ausente se abre.
Como consecuencia, hay personas que se 
vuelven dependientes de relaciones tóxicas, 
otras caen en las drogas o en el alcohol, 
otras van de van de cama en cama con el 
primero que les brinda un poco de lo que 
parece cariño y atención, otras se auto 
infringen daño o castigo comiendo mucho 
o no comiendo nada, o autosaboteándose, 
caen en depresión o comienzan con ansiedad 
crónica…
Cómo superar las heridas del padre ausente
Has crecido, mantienes tu vida, llevas con 
orgullo tu armadura inexpugnable, y tienes 
muy claro qué debes hacer a día de hoy 
para no cometer los mismos errores que 
tus padres cometieron contigo. Sin embargo, 
el vacío del padre ausente sigue ahí, y no 
importa si en el presente sigues manteniendo 
trato con él, o si ya lo perdiste, o si callas en 
las reuniones familiares y finges como si el 
pasado nunca hubiera existido.
-Lo primero que deberíamos hacer es 
«entender». 
Comprende que el padre ausente es un hombre 
que no supo ejercer su rol de padre, porque 
nunca entendió muy bien su papel como persona.
-Es muy posible que un padre ausente no 
dispusiera de adecuadas habilidades personales, 
de una buena autoestima, de un equilibrio 
interno que le permitiera ver sus errores, 
sus miedos y sus propias carencias.
-Pide lo que necesitas
Probablemente ya conoces sus virtudes y sus 
limitaciones, así que, si no sale de ellos 
llamarte, hazlo tú y diles que te gusta hablar 
con ellos.
-No los culpes. 
Tus padres han actuado contigo así, porque 
seguramente actuaron antes así con ellos y 
nadie les enseñó a ser padres ni a mejorar. 
Si tienes hijos, seguro que serán diferentes 
como padres que, como abuelos, porque 
habrán aprendido un poco más.
-Respeta sus ritmos. 
Puede pasar que los visites y te apetezca ir 
a dar una vuelta con ellos y salir a cenar fuera. 
Pero, a lo mejor, ellos necesitan otro tipo de 
plan más casero, adaptado a sus necesidades.
-Enséñales sin juzgar
Lo que a veces le funciona a uno, no le va 
bien al otro. Pero si sientes que no recibiste 
la atención o el amor que mereces, tú puedes 
hacerlo diferente. Si tus padres te están 
explicando algo, compórtate como te hubiera 
gustado que lo hicieran ellos; escucha activa, 
mirada centrada, hacerte preguntas…
Personalmente
-Aprender a anclarte al aquí y ahora. 
Cuando la mente se va a los recuerdos pasados, 
con frecuencia nos invade el sufrimiento, 
pero cuando se va al futuro tratando de 
imaginar una serie de posibilidades de cómo 
hubiera sido si… también sufrimos.
-Reconocer tu vulnerabilidad,
 tu naturaleza humana y tu derecho a sentirte 
abandonada/o y dolida/o, de no tener que 
hacerte fuerte ante nadie, de no tener que 
hacerte cargo de nadie más que de ti mismo.
-Reconocer y validar tus sentimientos
tu dolor por la ausencia del padre y dejar que 
se expresen, escuchándolos, dejándolos fluir. 
Está bien que nos desahoguemos con amigos 
o tu pareja, pero quien no ha pasado por este 
trance, no entiende la intensidad y profundidad 
de las heridas. Reconocer que las heridas están 
ahí, aceptándolas, dejándolas fluir y honrándolas.
-Romper el silencio. 
La ausencia del padre y el sentimiento de 
abandono han sido siempre un tema tabú, 
por lo que empezar a contar esas vivencias 
en un circulo cercano ayuda a liberar.
-Aprender a transformar el sufrimiento 
en crecimiento. 
A través de una intensa introspección y voluntad 
de comprender y sanar, se consigue superar 
el trauma del padre ausente y se desarrollan 
nuevas habilidades humanas, como la compasión, 
la comprensión, el perdón, y el respeto y la 
ayuda a otros.
¿Cómo puedo estar más presente 
emocionalmente para mi hijo/s?
Un padre o una madre que está presente es 
aquella persona que está disponible y accesible 
para el hijo a nivel emocional.  Se trata de una 
figura estable que da seguridad porque enseña 
límites con afecto, escucha sin juzgar, guía y 
orienta, pero no dicta. Es así, como crea un 
vínculo afectivo seguro con sus hijos.
-Pon todos los sentidos
Fija tu mirada en él, escúchalo de manera activa. 
Recuerda que si nunca tienes un momento para 
él, cuando sea adolescente no te contará nada, 
porque habrá aprendido que no tiene espacios 
para que le escuches.
-Enséñales cómo lo haces. 
Si has tenido un mal día, no pienses que es 
pequeños y no lo va a entender. Mejor 
explícale cómo te sientes y qué haces para 
sentirte mejor, así te entenderán y también 
aprenderán. Expresar tus emociones te 
ayudará a que ellos den sentido a su 
experiencia emocional.
-Cumple tu palabra. 
Es cierto, que en ocasiones no será posible 
atenderle y deberás posponer vuestro momento 
y probablemente eso le frustrará. Aunque eso 
ocurra, si ahora no es momento, ves a buscarle 
luego para poder compartir ese momento.
-Comparte rutinas. 
Intenta compartir el baño, la cena, la lectura 
y a medida que vaya creciendo no abandones 
las costumbres sino ajústalas a su edad/
necesidad. Hoy estaréis cantando una canción 
infantil y mañana podréis ir juntos al cine.
Meditación para sanar la herida del padre 
ausente
Como siempre buscamos un momento y lugar 
donde podamos estar tranquilos y sin que 
nada nos pueda molestar.
Iniciamos una respiración profunda y relajada, 
que nos permita en cada exhalación ir 
liberándonos de todas esas tensiones y bloqueos
que estamos notando y sintiendo en nosotros y
con cada inhalación vamos recuperando energía, 
serenidad y equilibrio interior. Poco a poco nos
vamos imaginando, visualizando como una luz
hermosa y amorosa va acercándose a nosotros,
desde lo alto de nuestra cabeza (dejad que 
vuestro ser escoja el color que mejor se identifique),
Penetrando por vuestro chakra coronario, va
entrando por cada uno de vuestro centros 
energéticos liberando todas las preocupaciones
y emociones toxicas, mientras vais sintiendo 
que os vais relajando más y más.
Esta luz amorosa, va entrando por vuestros órganos, 
vuestras células limpiándolas, armonizándolas y
activandolas con una energía pura y sanadora,en 
un descenso hacia el chakra raíz, y posteriormente
hacia la profundidad de la madre tierra que se 
encargará de transmutarlo todo devolveros una 
nueva energía renovada y llena de amor sanador.
Ahora que ya nos sentimos profundamente relajados
vamos a visualizarnos en un espacio cerrado, pero
sagrado para nosotros, donde vemos que justo 
en la mitad de la estancia existe un gran cristal
transparente que divide la habitación, pero que 
nos deja ver que al fondo de esa otra parte hay 
también una puerta que de momento permanece
cerrada. Tranquilamente observar esa estancia,
recorred cada rincón de vuestro lado, ¿Que veis?
¿Hay muebles?, ¿Hay plantas?, ¿De que color 
son las paredes?, prestad atención a vuestro
animo, ¿Estáis tranquilos?, ¿Estáis preocupados?,
O por el contrario ¿Os sentís solos, abandonados?,
dejad que vuestra emociones salgan a la luz, 
de manera tranquila y sin miedo ni dolor.
De pronto observáis que esa puerta que antes
visteis en el otro lado, se empieza abrir y por ella
aparece vuestro padre (recordad que existe un
cristal que os separa), podéis ver su reacción al
veros de nuevo, ¿Que percibís en sus gestos 
o mirada? ¿Como os sentís vosotros ante él?
De pronto ambos oís una voz que os dice que
podéis acercaros al cristal si así lo deseáis, 
que a través de él podéis iniciar un contacto
de palabra, así que podéis expresar todo aquello
que en su momento no pudisteis hacer, no hay
nada que os impida expresar lo que realmente
sentís, ya sea rabia, ira, o por el contrario le
queréis pedir explicaciones por sus acciones,
todo es licito, porque estáis aquí para empezar 
a sanar vuestras heridas. La voz os dice que 
de vosotros depende que el cristal desaparezca
o no, tenéis el libre albedrío para recuperar 
ese contacto directo de piel a piel, de alma a
alama o dejarlo todo como esta ahora.
Dejad que el tiempo pase y ejecutar aquello 
que realmente sintáis desde vuestro corazón
y que os permitirá perdonar, y empezar a 
transmutar todos esos sentimientos y 
emociones nocivas que os están impidiendo 
dar esos pasos en vuestra vida.
Una vez que consideréis que vuestro tiempo,
a terminado despediros de vuestro padre,
dar las gracias a las entidades y a él mismo ,
por haberos permitido expresar y comunicar
aquello que durante largo tiempo a estado
silenciado en vuestro interior, y volver a salir 
por esa misma puerta que en su momento,
os permitió entrar para encontraros con
vuestro padre. Poco a poco vais tomando 
consciencia de donde estáis y vas iniciando
un movimiento lento de piernas, pies, espalda,
manos brazos, hombros y finalmente podéis
abrir los ojos.